En las partes 3, 4 y 5, les expuse como los que necesitan la predestinación recurren a cambiar varias definiciones para construir su sistema teológico y de esa manera hacer que las contradicciones inevitables de sus propuestas les parezcan razonables a ellos y como escuché en un documental sobre la historia del calvinismo que “el calvinismo no ha sido derrotado todavía”. Si uno acepta las definiciones de ellos, acepta la retórica de sus argumentos, acepta la teología construida por ellos e interpreta el texto como ellos dicen que hay que interpretarlos, pues el calvinismo es indestructible y citando a Calvino, “la doctrina de la predestinación es un modo mediante el cual los electos le dan a Dios toda la gloria por su salvación.”
A través de la serie he tocado las definiciones de soberanía, presciencia, destino, libertad, elección, y aquí voy a tocar la gracia. Primero un repaso de como Agustín definió la gracia. Recuerden que Agustín en sus comienzos defendió el libre albedrío en contra de los maniqueos y para el mismo desintoxicarse del mismo, pues él fue oyente en el maniqueísmo. El maniqueísmo era la forma más organizada y la más expresada del gnosticismo en tiempos de Agustín. Pero luego para atacar a Pelagio que proponía que el hombre es capaz de hacer la voluntad de Dios por su propio esfuerzo, para destruir todo argumento en la capacidad del hombre para acercarse a Dios, Agustín recurre a sus conceptos maniqueístas sobre la corrupción y maldad total de la materia más sus luchas internas contra su propio pecado para destruir el libre albedrío. Para eso Agustín va a redefinir la esclavitud al pecado como “libertad para pecar” y para explicar como Dios salva a una criatura incapaz de decidir aceptar la gracia pues solo tiene la libertad de rechazarla, pues inventa la “gracia irresistible”. Lo que le voy a exponer más adelante es si la Biblia provee para aceptar esa “libertad para pecar” y si provee para aceptar esa “gracia irresistible”. Pero primero vamos a repasar los problemas creados por Agustín y como los resolvió.
“Esto no quiere decir sin embargo que toda libertad haya desaparecido. El pecador sigue siendo libre para escoger entre varias alternativas. Pero la alternativa que no puede escoger por si mismo es la de dejar de pecar. Antes de la caída teníamos libertad de pecar y de no pecar. Pero después de la caída solo nos queda la libertad de pecar.” Aquí es que Agustín comienza a usar el cambio de definiciones que he descrito anteriormente para explicar la incapacidad del hombre en salvarse así mismo. Aquí es que se comete el error de usar malas definiciones. Libertad significa escoger entre dos opciones o más. Si el hombre perdió la libertad de no pecar, no le quedó libertad para pecar. Si no hay dos opciones ya no se puede hablar de libertad. Solo se puede hablar de esclavitud, obligación o coerción. Si solo queda una alternativa ya no hay libertad. El hombre después de la caída quedó esclavo del pecado y eso es un hecho sostenido claramente en la Escritura. Pablo dice en Rom. 7:14 “más yo SOY carnal vendido al pecado”.
De ahí Agustín llega a la conclusión de que el hombre es incapaz de recibir la gracia. Como el hombre solo puede pecar, no puede querer recibir la gracia. No puede querer la gracia, no puede creer en la gracia. Por lo tanto, Dios tiene que imponérsela y por eso hay que añadirle el apellido de “irresistible” a la gracia.
El argumento es que por cuanto el hombre solo puede pecar no puede hacer nada bueno y mucho menos querer buscar o desear a Dios. Esto los reformadores lo van a ampliar con su doctrina de la depravación total. Calvino definió la caída de la siguiente manera: “Lo que es malo es la corrupción que el pecado ha introducido en esa naturaleza. Lo que ha sucedido en la caída es que los dones sobrenaturales que Adán tenía originalmente se han perdido, y los dones naturales se han corrompido. Los dones sobrenaturales que se han perdido eran la fe y la integridad necesaria para la bienaventuranza eterna. Los dones naturales eran el intelecto y la voluntad, y ambos han sido corrompidos por la caída.” A mí se me hace bien difícil ver de dónde Calvino divide dones sobrenaturales y dones naturales. De dónde concluye que los dones sobrenaturales eran la fe y la integridad y los naturales eran el intelecto y la voluntad. Otro problema que pasaron por alto es que la Escritura habla de gente “irreprensibles en cuanto a la ley” y habla de “justos” como Job, pero eso no cambiaba su condición de pecadores delante de Dios. Aunque el hombre pudiera hacer obras del agrado de Dios su condición de pecador no se altera delante de Dios y por otro lado la naturaleza de Dios demanda expiación por el pecado. Eso es revelado en la Escritura. Por lo tanto, pasando estos hechos por alto; que la Escritura no dice que se incapacitó la voluntad del hombre para decidir, creer o desear por lo bueno, y que la Escritura muestra gente cumpliendo con la ley y la justicia, Agustín y todos los que necesitan la predestinación, asumiendo o inventando la depravación total, concluyeron que Dios tiene que imponerle su gracia al hombre. Con su concepto de libre para pecar concluyeron que era incapaz de creer, aceptar, o tan siquiera querer la gracia de Dios para su vida. Y por tanto tiene que obligarlo pues “no puede salvarlo contra su voluntad” Cito de “Historia del pensamiento cristiano: Tomo II”: “La gracia es irresistible. No se puede concebir que la voluntad se oponga a recibir la gracia que le ha sido dada, porque la gracia actúa en la voluntad, llevándola a querer el bien. Esto no quiere decir en modo alguno que Agustín haya olvidado o abandonado su defensa del libre albedrío. La gracia no se opone a la voluntad. No se trata de que la gracia obligue al humano a tomar una decisión aun en contra de su propia voluntad. Se trata más bien de que Dios, mediante su gracia, mueve a la voluntad, la fortalece y la estimula, para que ella misma, sin coerción alguna, opte por el bien. El pecador no se salva a sí mismo; pero tampoco es salvado contra su voluntad. «Ni la gracia de Dios sola, ni él solo, sino la gracia de Dios con él»). La gracia mueve a la voluntad, pero solo mediante una «suave violencia» que actúa de tal modo que la propia voluntad concuerda con ella”.
Cuando vemos esta cita lo primero que llama la atención es la frase “no se puede concebir que la voluntad se pueda oponer a recibir la gracia que le ha sido dada” ¿Por qué? ¿Quién decidió que el hombre es incapaz de recibirla? El que el hombre no mereciera que Dios lo salvara no implica que no reconozca la intención de Dios en salvarlo. Aunque vimos que por su amor Dios quiso salvarlo, por su justicia no tenía que salvarlo. ¿Quién definió que la esclavitud del pecado es incapacidad de recibirla y quién definió recibir la salvación como un acto creado por el hombre cuando recibir es un acto de fe? Dios nunca le exigió al hombre que reparara el pecado, la separación. No podía. Dios proveyó el plan de la salvación y la ofreció, por eso se llama gracia. Pero lo que la Biblia nos enseña es que Dios diseñó que fuera recibida por la fe y eso sí el hombre lo podía hacer. Concebir que esclavitud del pecado es incapacidad de creer y por lo tanto la inhabilidad de recibir no surge del trato de Dios con el hombre expresado en la Biblia. En Hebreos 11:4 dice “por la fe Abel ofreció a Dios mas excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas y muerto aún habla por ella.” ¡¿What?! Abel tenía fe y era esclavo del pecado y por esa fe Dios acepto su acto de ofrendar y todavía esa fe habla de él. Por lo tanto, no me parece que esclavitud del pecado es incapacidad de creer. Luego cuatro veces dice la Biblia que “el justo vivirá por la fe”. Si Abel pudo creer y Abraham pudo creer, decir que el hombre es incapaz de actuar en fe porque es esclavo del pecado es asumirlo después que construyes incorrectamente la definición de que esclavitud del pecado es incapacidad de creer.
Los que necesitan la predestinación van a utilizar Ef. 2:8 para decir que la fe es el don de Dios. Lo que es el don es la salvación que el hombre no podía producirla de ninguna manera. La fe es producida por el hombre y por eso aunque el hombre se rehúsa a creerle a Dios, Dios en todo momento llama al hombre a creerle. Nos definen arbitrariamente que la fe en otros dioses o la fe que tienen los demonios, como se cita en Santiago, no es la fe que Dios demanda para El. En todo el VT se ve a Dios honrando la fe en el que sea y no hay nada en el texto que ponga a Dios produciendo la fe en el hombre.
Volviendo a la cita de Justo González, “no se puede concebir que la voluntad se oponga a recibir la gracia” es una contradicción. ¿no me están diciendo que el hombre es incapaz de recibirla y ahora dicen que como se puede oponer a recibirla, hay que hacerla irresistible? Pero como el argumento es débil dice y cito “No se trata de que la gracia obligue al humano a tomar una decisión aun en contra de su propia voluntad”. ¿No? ¿y de qué se trata? De que la voluntad la puede rechazar porque ya dijimos que es incapaz de recibirla, pero para que no se vea como que se la están imponiendo al llamarla irresistible pues vamos a redefinir que no está imponiéndose, sino que está persuadiendo al hombre incapaz de aceptarla a aceptarla y todo para que creas que “no se puede concebir que la voluntad se oponga a recibir la gracia”.
La gracia mueve a la voluntad, pero solo mediante una «suave violencia» que actúa de tal modo que la propia voluntad concuerda con ella.” ¿En qué quedamos? ¿Hace falta la voluntad del hombre o no? Si la gracia tiene que ser irresistible porque el hombre es incapaz de recibirla, ¿para qué la gracia tiene que hacer que la voluntad concuerde con ella?
“La salvación, desde el principio hasta el fin, es obra de la gracia; sin que esto implique en modo alguno que se destruya o se viole la voluntad humana, que es movida por la gracia para desear el bien.” La salvación es obra de la gracia; cierto (siempre y cuando nos quedemos en la premisa de que la salvación es inmerecida) Pero; ¿por qué el cuidado de decir “sin que esto implique en modo alguno que se destruya o se viole la voluntad humana” cuando va a ser movida a desear un bien que no le interesa? ¿para qué la gracia tiene que mover a los hombres a desear el bien? Los hombres tienen un concepto del bien y lo persiguen. Pero en la Biblia el interés de Dios no es que los hombres busquen el bien. Eso es un requisito para los justos. Lo que Dios busca es que se le crea, “sin fe es imposible agradar a Dios”; que se le busque, “para que busquen a Dios” Hechos 17:27, que se le adore, “el Padre tales adoradores busca que le adoren” Jn. 4:23 y que le reconozcan pues tiene la capacidad de reconocerlo. “detienen con injusticia la verdad” Rom. 1:18, “de modo que no tienen excusa” 1: 20, “habiendo conocido a Dios”, 1:21, “y cambiaron la gloria del Dios incorruptible”, 1:23, “cambiaron la verdad de Dios”, 1:25, “no aprobaron tener en cuenta a Dios” 1:28, “habiendo entendido el juicio de Dios” 1:32. Así que el hombre en su esclavitud del pecado no es incapaz de creerle o adorar o buscar o reconocer a Dios y sus verdades. Todos estos textos se refieren a inconversos no a creyentes. En ninguno aparece la gracia como agente provocador para iniciar esas expectativas de Dios en el hombre. Por lo tanto, vemos a ese hombre incapaz de ver, conocer o creer, haciéndolo sin ayuda de la gracia.
La gracia irresistible es la solución a una mala definición de la caída, introducida para resolver el hecho de que unos se salvan y otros no que a su vez introducen una mala definición de la presciencia de Dios, tratando de explicarla dando por hecho el futuro y el destino. Si hubieran partido de la Escritura, hubieran descartado el futuro y el destino, se hubieran dado cuenta que presciencia no es predestino, y se hubieran dado cuenta de que la caída es simplemente la separación y el rompimiento de la relación entre Dios y el hombre y que la incapacidad del hombre consiste en la inhabilidad del hombre en eliminar la separación y restaurar la relación, no la inhabilidad de creerla, desearla y aceptarla si se la ofrecen.
Ahora vamos a ver como la Biblia nos define la gracia. En el VT, gracia se traduce de la palabra hebrea “kjen” (Strong’s 2580) que significa bondad y favor y belleza de algo o alguien. Se usa para agraciada, agradar, favor, gracia, graciosa, misericordia y precioso. Como gracia, se usa 60 veces. 33 veces de esas 60 se traduce “hallar gracia” y “obtener gracia”. Hallar y obtener implican una voluntad o deseo, o como dirían los teólogos, una volición de parte del que la encuentra o la obtiene. En el contexto de la oración en donde aparece, no podemos decir que hubo una acción de buscarla u obtenerla. Lo que sí es obvio es que fue encontrada u obtenida por el beneficiario. Se le pasó a nuestro hermano calvinista Casiodoro haber traducido “recibieron” para dejar claro que fue impuesta. Independientemente de si en esos pasajes la gracia fue hallada de parte de Dios o de parte de un hombre, lo que está implícito es la acción de aceptar y reconocer el beneficio ofrecido. No vemos indiferencia de parte del que halla. O interesaban lo hallado o apreciaron lo hallado. Me explico. La actitud de los que hallaron gracia no es la inhabilidad de querer, creer o aceptar el bien ofrecido como me lo definen Agustín y los demás Tampoco es que Dios les puso el deseo o el interés en lo recibido. Ya estaba en ellos.
La otra palabra es “ratsá” y “ratsón” (Strong’s 7521 y 7522) que significan agradarse y deleite. Se usan para satisfacer una deuda, perdonar, propicio, querer, recibir, reconocer, someter, aceptar, acepto, afecto, agradable, agradar, amado, amar, complacer, conformar, correr, desear, estimar, favor, gracia, gozar. (7521). Favor, gozo, gracia, gratísimo, grato, gusto, aceptable, aceptar, acepto, agradable, agradar, agrado, benevolencia, contentamiento, deseo, querer, voluntad. Se usa 3 veces. Solo en un habla de la gracia de Dios (Det. 33:16) y en las otras 2 es hacer algo para obtenerla. (Ex: 28:38 y 1 Sam.29:4).
La otra es “todá” (Strong’s 8426). Significa extensión de la mano y se usa para aprobación, adoración, coro de adoradores, alabanza, fiesta, gloria, gracia. Se usa 9 veces y como acción de gracias.
La otra es “yadá” (Strong’s 3034) que significa extender la mano. Se usa para adorar con las manos. Se usa nueve veces y es para dar gracias cantando.
La otra es “yedá” (Strong’s 3029) se usa dos veces y para lo mismo que yadá.
La otra es “yatáb” (Strong’s 3190) y significa hacer bien. Aparece una sola vez para hallar gracia delante de Dios.
La otra es “rakjam” (Strong’s 7356) significa compadecer. Una sola vez en y se usa para hallar gracia.
La otra es “kjin” (Strong’s 2433). Significa belleza. Una sola vez hablando de la belleza del leviatán en Job 41:12.
La otra es “nedabá” (Strong’s 5071) significa espontaneidad. Se usa una vez en Oseas 14:4 para pura gracia.
La otra es “kjésed” (Strong’s 2617) significa bondad, piedad y belleza. Una vez y se usa para hallar gracia.
La otra es “nóam” (Strong’s 5278) significa simpatía, deleite esplendor gracia. Se usa dos veces en Zac. 11:7 y 10 como nombre propio.
La otra es léckaj (Strong’s 3948). Significa algo recibido, enseñanza. Se usa una sola vez en Prov.16:23 para “gracia a sus labios”.
Hasta aquí vemos que, en el VT gracia es buena voluntad, o favor o una cualidad de admirar. También es la expresión de agradecimiento. Pero lo que no vemos es que se describa en ninguno de los pasajes el beneficio de esa buena voluntad, como algo impuesto u obligado. Es algo hallado u obtenido. Y si hubo un plan para obtenerlo es de parte del beneficiario, no de parte del dador. Mucho menos vemos que el beneficio fue hallado u obtenido porque era imposible rechazarlo, entiéndase “irresistible”. Tampoco porque era merecido. El beneficiario no lo tenía y solo depende de que se lo ofrezcan o provean. Esa es la narrativa en nuestra traducción Reina Valera hecha por un calvinista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario