sábado, 27 de febrero de 2021

Predestinado para Cuestionarme la Predestinación - Definiciones Parte 22: ¿Cómo Berkhof construyó sus definiciones? Parte 7

En la sección anterior estudiamos como Berkhof definiéndonos el decreto, trata de que demos por sentado que el que Dios haya asegurado lo que va a acontecer por medio del decreto, en ninguna manera responsabiliza a Dios por lo que ocurre. Terminé citando de Berkhof “Dios no se hace responsable en forma alguna de tales actos pecaminosos.”, y comenté, “Que no se nos ocurra la idea de que son los teólogos de la predestinación los que necesitan absolver a Dios de toda responsabilidad por las acciones de las criaturas libres y racionales.”. Quiere que veamos que Dios no es responsable por las acciones que los hombres hacen a pesar de que él mismo dice en párrafos anteriores que Dios las decretó para “hacerlas absolutamente seguras”. A pesar de que vemos en toda la Biblia a Dios dejándole saber su voluntad a las criaturas advirtiéndoles de las consecuencias de obedecerla o no, y a Dios cumpliendo las consecuencias, tanto bendiciendo al que obedece como castigando al que desobedece y a pesar de que nunca vemos a Dios cuando interviene, aclarando que todo ocurre bajo su control, y a pesar de que no vemos a Dios aclarando que siendo El quien creó las condiciones para la obediencia o desobediencia, y a pesar de que sí vemos que toda la responsabilidad recae sobre las criaturas, Berkhof quiere que veamos en la Biblia que Dios decretó y aseguró el pecado de sus criaturas pero que no es responsable.       Dios no tiene que aclararlo porque Dios no aclara lo que la narración da por sentado. Por ejemplo, Dios no aclara ni da pruebas de su existencia.    “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”; “en el principio era el Verbo”. Dios está. Lo aceptas o no.           

"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan." HEBREOS 11: 6 De la misma manera que Dios no da explicaciones de su existencia, Dios no tiene que aclarar que Él no es responsable de las acciones que el aseguró que ocurrieran con su decreto porque eso no está en la narración ni tampoco está en la Biblia. La narración describe un Dios soberano que creó unas criaturas con voluntad y por lo tanto con la capacidad de desobedecerle porque las quiso crear libres para que pudieran relacionarse y amar a su Creador voluntariamente.

Pero Berkhof y los teólogos de la predestinación al concebir un esquema de destino, futuro y determinismo para explicar la creación, son los que tienen que aclararnos por qué Dios no es responsable por decretar que todo va a acontecer según su decreto y cómo no es responsable o causa de las cosas que ha decretado que van a ocurrir inevitable e irreversiblemente. Veamos la última pieza del rompecabezas que nos da en su definición del decreto.

EL DECRETO PARA ACTUAR NO ES EL ACTO MISMO

Los decretos son manifestaciones y ejercicios internos de los atributos divinos, que convierten en seguro el futuro de las cosas; pero este ejercicio de la volición inteligente de Dios no debe confundirse con la realización de sus objetos en la creación, providencia y redención. El decreto para crear no es la creación misma, ni el decreto para Justificar es la justificación misma. Se debe hacer distinción entre el decreto y su ejecución. Que Dios esté ordenando en tal forma el universo que el hombre tenga que seguir determinado curso de acción, es cosa enteramente distinta de que Él le ordene que lo haga así. Los decretos no están dirigidos al hombre, ni son de la naturaleza de una medida legal, ni tampoco ejercen compulsión u obligación sobre las voluntades de los hombres. ¿What? Deja ver si entiendo;    Los decretos, que convierten en seguro el futuro de las cosas; no debe confundirse con la realización de sus objetos en la creación, o sea, porque el fósforo no es el fuego, la gallina no es el huevo, el rayo no es el trueno, el resbalón no es la caída, la espina no es la hincada, etc., el decreto que asegura que algo va a ocurrir no tiene nada que ver con lo que ocurre. Por la lógica con la cual entendemos causa y efecto, intención y responsabilidad, premisa y conclusión, no puedes entender la teología de la predestinación. Por mas que tu mente te dirija a concluir que el Dios que asegura que algo va a ocurrir es responsable por lo que ocurra, (según ellos), no es así. No es responsable. Acéptalo por fe, pues: "¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?" ROMANOS 11: 33-34 y "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente." 1 CORINTIOS 2: 14 “Se debe hacer distinción entre el decreto y su ejecución.” ¿Se debe? Se tiene que hacer para que a nadie se le ocurra pensar que Dios es el autor del mal. “Que Dios esté ordenando en tal forma el universo que el hombre tenga que seguir determinado curso de acción, es cosa enteramente distinta de que El le ordene que lo haga así.”. Berkhof está admitiendo que a pesar de que Dios ha determinado el curso de acción del hombre, tienes que entender que no es que Dios lo ordene. Aunque estás viendo en la misma oración Que Dios esté ordenando y que es cosa enteramente distinta de que Él le ordene, eso es perfectamente correcto, no es una contradicción, no es un oxímoron, no es que estás leyendo mal.

“Los decretos no están dirigidos al hombre, ni son de la naturaleza de una medida legal, ni tampoco ejercen compulsión u obligación sobre las voluntades de los hombres.”, en otras palabras, para que te quede claro. Los decretos que aseguran que las acciones de los hombres son seguras, no tienen nada que ver con los hombres. Aunque ya te dijo “que Dios esté ordenando en tal forma el universo que el hombre tenga que seguir determinado curso de acción, el decreto no “ejerce compulsión u obligación sobre las voluntades de los hombres.” Le hacen un “bypass” al hombre para que veamos, para explicarnos que el decreto solo influencia las acciones y no las voluntades de los hombres pues de alguna manera quiere que creamos que en su sistema el hombre es libre y el responsable de las acciones que Dios decretó como seguras. En resumen, Berkhof define el decreto como aparte y distinto de la ejecución del decreto y que el decreto no va dirigido al hombre, mucho menos a su voluntad, y así te justifica lo que vimos en el tópico anterior que “Dios no se hace responsable en forma alguna de tales actos pecaminosos.”

Lo curioso de todo esto es que si yo propongo que Dios creó a los seres con voluntad y por lo tanto libres, y Dios no limitó , ni creó una acción en particular para ser ejecutada en el tiempo, sino que creó la posibilidad para que se pudieran producir todas las acciones que cada ser escogiera ejecutar y que creó un plan para que cada ser decidiera entrar en ese plan y Dios se reservó en su soberanía intervenir en favor de su plan sin cancelar la libre decisión de los seres y si propongo que eso es lo que la narración del texto describe y que por eso yo sé que Dios no es el autor del mal ni del destino ni del futuro, yo estoy incorrecto.

Todo por no entender que las preguntas que surgen de su teología surgen por no entender que son incorrectas las premisas de futuro y destino y son incorrectas sus definiciones de soberanía, presciencia, decreto, gracia, predestinación y elección.

En la siguiente parte, Berkhof enumera las características del decreto y en general son una ampliación de las definiciones ya discutidas. No voy a repetir lo ya discutido, solo a comentar algunos aspectos de algunas. En la primera, “Está fundado sobre la sabiduría divina, aunque la Biblia no habla de ese decreto como los de la predestinación lo describen, Berkhof, para asegurarnos de que el decreto es sabio cita varios pasajes que hablan de la sabiduría y consejo de Dios, Aunque Berkhof dice que esos pasajes prueban que su decreto es basado en la sabiduría, esos pasajes solo hablan de la sabiduría y el consejo de Dios, no de su decreto.

"para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales," "conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor," EFESIOS 3 :10- 11

"¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; La tierra está llena de tus beneficios." SALMOS 104: 24

"Jehová con sabiduría fundó la tierra; Afirmó los cielos con inteligencia." PROVERBIOS 3: 19

"El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría; JEREMÍAS 10: 12

"Él es el que hizo la tierra con su poder, el que afirmó el mundo con su sabiduría, y extendió los cielos con su inteligencia." JEREMÍAS 51: 15

"El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones." SALMOS 33: 11

"Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá." PROVERBIOS 19: 21

Estos pasajes te prueban, según Berkhof, que el decreto está fundado en la sabiduría de Dios.  Y para reforzar el argumento dice: Habrá mucho en el decreto que sobrepasa al entendimiento humano y sea inexplicable para la mente finita; pero nada se hallará en él que sea irracional o arbitrario. Dios formó su determinación con sabia visión y conocimiento. Si lo que Berkhof propone no te explica como Dios no es el autor del mal, es porque sobrepasa el entendimiento humano y es inexplicable para tu mente finita, aunque no veas el decreto absoluto en la Biblia aún después de que la teología de la predestinación te ha dicho en donde está.

En la segunda, “El Decreto es Eterno”, ya lo vimos anteriormente. Si Dios es eterno, es lógico que todo en su mente es eterno.

En la tercera, “El Decreto Es Eficaz”, lo que yo entiendo es que el decreto es el Destino. Dice el Dr. A. A. Hodge: "El decreto mismo previene en cada caso que el evento se efectuará mediante causas que actúen en una forma perfectamente consistente con la naturaleza del evento de que se trate.

1.    De esta manera, en el caso de cada acto libre de un agente moral el decreto previene al mismo tiempo que el agente será libre.

2.    Que los antecedentes de este y todos los antecedentes del acto de que se trate serán tal como son.

3.    Que todas las condiciones presentes del acto serán tal cual son.

4.    Que el acto será enteramente espontáneo y libre de parte del agent

5.    Y que con toda seguridad el acto será el que tiene que ser.  Aunque el punto 4 me parece otro ejemplo de cómo dislocan la lógica en sus propios argumentos, no veo diferencia entre lo eficaz del decreto y el concepto del destino. En la cuarta, “El Decreto es Inmutable”, también es lógico y Bíblico. Si Dios no cambia, no cambian sus propósitos. Lo que sí hemos visto y los teólogos de la predestinación no, es que vemos a Dios cambiando sus planes en situaciones en la Biblia, en donde Dios ha actuado según la actuación de los hombres o ha hecho excepciones en algunos casos. Pueden ir a la Parte 20 de la serie en donde discuto       algunos ejemplos en donde se contradice el decreto absoluto de Dios. En la quinta, “El Decreto es Incondicional o Absoluto”, es curioso que proponen lo que yo propongo; que los medios de la salvación fueron predeterminados desde la eternidad. Claro, a esto ellos le añaden que la salvación y la perdición de cada uno fue predeterminada. En la sexta, “Es Universal o Que Lo Abarca Todo”, dice: “El decreto incluye todo lo que tiene que suceder en el mundo, sea que corresponda al reino físico o al reino moral, sea que se trate del bien o del mal, Ef. 1: 11.

1. Incluye las buenas acciones de los hombres, Ef. 2: 10

2. Sus actos malvados, Prov. 16: 4; Hech. 2: 23; 4: 27 y 28

3. Los eventos contingentes, Gen 45: 8; 50: 20; Prov. 16: 33

4. Los medios tanto como el fin, Sal 119: 89 91; II Tes. 2: 13; Ef.1:4

5. La duración de la vida del hombre, Job 14: 5; Sal 39: 4

6. El lugar de su habitación, Hech. 17: 26. 

Hay dos problemas en esta aseveración. Primero que contradice todo lo que se dijo para exonerar a Dios de toda responsabilidad por los pecados de los seres a menos que se introduzca como excepción todo lo anterior de que Dios no ejerce el decreto sobre las voluntades de los hombres. Segundo; en todos los textos mencionados aquí, ninguno sugiere que todo lo que sucede es porque ha sido decretado. Hablan de cosas que Dios hace por o para un propósito.    El más que suena a decreto absoluto es Prov. 16:4 "Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, Y aun al impío para el día malo." “Todas las cosas” incluye el mal y las acciones malas de sus seres, si damos por cierto todo lo que se nos ha dicho del decreto. Ese texto se tiene que referir a eso. Cuando añade “y aún al impío para el día malo”, suena como que confirma el decreto. Pero si analizamos nos da otra posibilidad. ¿Se puede analizar algo tan contundente en favor del decreto? Lo primero es preguntarse: ¿creó Dios al impío? Eso dice ahí. Pero si usamos hermenéutica, tenemos que ir a ver qué dice la Biblia sobre eso. Y es el mismo Salomón quien nos da otra aseveración.

"He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones." ECLESIASTÉS 7: 29  A este le añadimos "Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin."  ECLESIASTÉS 3: 11

Vemos en estos dos textos que ni Dios creó al impío ni creó la maldad o lo malo. ¿Creó Dios el día malo? ¿Creó Dios el Seol / Hades? Sí, Dios creó el día malo y el día de la ira y el Infierno. Jesús mismo dijo que el infierno fue preparado para el diablo y sus ángeles. ¿Antes o después de la creación? Si Dios hizo todo bueno en gran manera en Génesis y “hermoso en su tiempo”, en Eclesiastés podemos asumir que Dios lo hizo después de la Caída y así mismo creó el día malo para castigar a los que se iban a rebelar. Eso es consistente con un Dios de justicia que sabía que al crear seres libres unos se iban a rebelar y otros no y preparó de antemano antes o después de Génesis el justo castigo para ellos. Eso no obliga a concluir que creó justos e impíos primero y luego creó la recompensa para cada uno. Sí nos permite concluir que cuando dice “Jehová ha hecho toda las cosas para sí mismo”, hizo todo las cosas hermosas y si el día malo, día de la ira infierno, muerte etc., son cosas no hermosas entonces las hizo después de Génesis 1 y todas las hizo para ser consistentes con su propósito y su justicia y cuando dice “y al impío para el día malo” no es que hizo al impío sino que “los que buscaron muchas perversiones”,  El dispuso que fueran castigados en el día malo, y no uso la palabra “decretó” a propósito pues es la palabra que Berkhof utiliza.        

En la séptima y última, habla de lo permisivo del pecado, pero ya vimos que es “la sabia decisión de Dios” asegurarse que ocurra el pecado, pero sin involucrarse en la comisión del mismo.

EN LO QUE AL PEGADO SE REFIERE, ESTE SE CONSIDERA PERMISIVO

Se acostumbra a hablar del decreto de Dios como permisivo, en cuanto al mal moral se refiere. Mediante su decreto Dios volvió las acciones malvadas de los hombres en infaliblemente seguras, sin que decida efectuarlas por medio de acción inmediata sobre y en la voluntad finita. Esto significa que Dios no obra positivamente "tanto el querer como el hacer", cuando el hombre va en contra de la divina voluntad revelada. Debería notarse cuidadosamente, sin embargo, que este decreto permisivo no implica un permiso pasivo de algo que no está bajo el control de la voluntad divina. Es un decreto que vuelve absolutamente seguros los futuros actos pecaminosos, pero en los cuales Dios determina:

1.    No estorbar la propia determinación pecaminosa de una voluntad finita

2.    Conducir y sujetar los resultados de esta propia determinación pecaminosa. Sal 78:29; 106: 15; Hech. 14: 16; 17: 30.

Ya vimos en la sección anterior como ellos se dan el lujo de utilizar lo permisivo para que Dios no quede como el responsable del mal, pero a los que cuestionamos toda su teología no nos permiten presentar la voluntad permisiva de Dios para explicar como un Dios soberano puede crear criaturas que reten su soberanía. Aquí una vez más vemos como pretenden que aceptemos que Dios crea el plan para asegurar el pecado, pero en ninguna manera está implicado en el mismo.

Predestinado para Cuestionarme la Predestinación - Definiciones Parte 21: ¿Cómo Berkhof construyó sus definiciones? Parte 6

En la sección anterior cuestioné de las definiciones sobre el decreto que hace Berkhof, LA RELACION DEL DECRETO CON EL CONOCIMIENTO DE DIOS, y allí vimos como deja establecido cómo define el conocimiento de Dios entre conocimiento necesario y conocimiento libre y de ahí pasa a definirnos que el decreto surge del conocimiento necesario y luego el conocimiento libre surge del decreto. Según él esto explica mejor la predestinación que como la explican otros teólogos que explicaron que Dios predestina porque preconoce y Berkhof prefiere decir o que creamos, que conoce porque decreta. Concluí que ésa discusión es un problema que ellos se crean pues toda su teología se construye en base a dos conceptos que no surgen de la Biblia; el futuro y el destino. Les repetí que Dios no tiene que decretar ni destinar ni crear nada para conocer desde la eternidad, todo a la vez, y todas las posibles acciones de todas las posibles criaturas.      El hecho bíblico de que veamos a Dios decretando, eligiendo, predestinando o destinando, o interviniendo en una acción en el tiempo, para nada obliga a explicarlo dentro de un paradigma de futuro y destino. En la Parte 2 expliqué cómo de la observación del hecho de que existe un solo pasado construido por un solo hecho en el presente, lleva incorrectamente a concluir que ya existía un solo hecho en el futuro como causa inevitable de ambos. Cuando vemos a Dios decretando, eligiendo, predestinando o destinando, o interviniendo en una acción en el tiempo, el contexto nos dice por qué y para qué Dios lo hace sin necesidad de limitarlo a un esquema de futuro/destino. No nos muestra a un Dios actuando para cumplir con un libreto en donde Dios es el único actor con voluntad y el resto de los actores son meros autómatas que hacen el papel asignado. Si la Biblia fuera una novela escrita por los hombres, como creen la mayoría de los incrédulos, se les olvidó a esos escritores poner una advertencia al principio de la novela explicando que hay un solo actor. Si la Biblia fuera una obra de teatro, según el concepto calvinista, no sería ni tan siquiera un drama, sería una presentación de marionetas o títeres y Dios sería el único manejándolos a todos.

Pero la Biblia no es ni novela, ni teatro. Es la revelación de Dios al hombre por medio del testimonio escrito de hombres que Dios inspiró a escribir utilizando sus distintos géneros literarios, su cultura y su lenguaje, y la narración de ese testimonio no describe un deísmo ni un panteísmo. Describe un Dios de propósito que crea un universo para su gloria y crea unos seres para compartir su naturaleza y su amor con ellos y los crea libres para poder interactuar con ellos e inevitablemente los tenía que crear con libertad para desobedecer pues no quería crear un taller de títeres, además de que el amor solo ocurre entre seres libres, no entre un ser obligando a otro a amarlo. El que Dios creara seres obligados a amarlo y obedecerle como nos obliga a concebir la doctrina del decreto, fue la tesis del diablo en el libro de Job.

"Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia." JOB 1 :8- 11

Dios le dice “¿viste como Job me sirve?” El diablo le contesta: “pues claro, lo tienes comprado. Así cualquiera te sirve”. El diablo, como todas las voluntades que se rebelan, no comprende, no se le ocurre, que su condición se debe a una decisión de su voluntad libre. Tiene que haber sido que Dios lo empujó a esa condición. Lo mismo lo vemos en Caín. Como no se les ocurre que la causa es el mal uso de su voluntad, pues eso los hace responsables de su condición, tiene que ser que Dios creó las condiciones para empujarlos a desobedecer si esa era la intención de Dios, o hubiera creado las condiciones para empujarlos a obedecer si esa hubiera sido la intención. Dios le trae la observación sobre Job al diablo, no para que el diablo reconsidere su decisión pues ya está reprobado, si no para que nosotros entendamos que se puede decidir escoger servir a Dios por Dios mismo y no porque Dios nos obliga, o coacciona a servirlo.

La tesis del diablo es que Dios no es digno como para que los seres le sirvan voluntariamente, y que solo le sirven si son manipulados a hacerlo. La tesis de Dios: Job no me sirve por lo que le doy. Para probarlo voy a permitir que el diablo le quite a Job esos incentivos que alega son la única razón por la cual Job le sirve a Dios. ¿Qué pasó?

"Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida."  JOB 2: 3 – 6

Vuelve el diablo a alegar que todavía queda un incentivo por el cual Job está obligado a servir a Dios. Dios no solo confía en Job, sino que nos está dejando saber que se puede servir a Dios sin incentivos. ¿Cuál de las dos tesis se comprobó?

"¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios."  JOB 2: 10

En el drama descrito en Job no vemos a Dios obligando a nadie a hacer nada, ni vemos actuando a nadie de acuerdo con un libreto escrito, entiéndase acciones decretadas de antemano. No vemos que las acciones descritas ocurren porque ya Dios las preconocía. No vemos que Dios sabe lo que Job va a hacer porque Dios lo predestinó a hacerlo. Vemos que Job ama a Dios independientemente de lo que Dios hace por él. Si Dios le da, Job le sirve según el diablo. Si Dios le quita (según Job, pues la idea y la acción de quitarle fue del diablo), Job le sirve según Dios pues se le puede servir a Dios sin incentivos y voluntariamente. Los que creen que Dios decretó que Job le sirviera quieren que veamos eso en el pasaje, pero lo que el pasaje nos muestra claramente que el asunto es “si a Dios se le sirve de balde” o Dios hace que se le sirva. Y eso lo trae el diablo no el autor o narrador del suceso.

En resumen, en el libro de Job, es el diablo quien cree que nadie escoge servir a Dios voluntariamente que es la propuesta del decreto, predestinación, gracia irresistible y la depravación total. El que escribió a Job (si creía en el decreto), se le olvidó aclarar que Dios había decretado que Job le sirviera y que Dios había predestinado tanto las acciones del diablo como de Job. Debió también haber aclarado que el diablo no tenía idea de que Job estaba predestinado a salvarse, creer, amar, temer, obedecer, etc., a Dios pues si lo hubiera sabido no se hubiera atrevido a traer el asunto. Se le olvidó también aclarar por qué Dios no aprovechó y le aclaró al diablo que sus escogidos no le sirven por lo que Dios le da o le quita sino porque está decretado que le van a servir.

¿Qué probó Dios? Que Job le sirvió sin Biblia, sin ES, sin iglesia y sin que Dios le diera incentivos temporales en esta vida para obligarlo, seducirlo, convencerlo, manipularlo, o coaccionarlo para que le sirviera. Nada hay en el texto que sugiera, que hubo un decreto, o predestinación o elección como causa para la fidelidad de Job.

Continuemos con Berkhof.

EL DECRETO RELACIONA A DIOS Y AL HOMBRE

Ante todo, el decreto tiene referencia a las obras de Dios. Sin embargo, está limitado a las opera ad extra, o actos transitivos de Dios, y no pertenece a la esencia del Ser de Dios ni a las actividades inmanentes dentro del Ser Divino que desembocan en las distinciones trinitarias. Dios no decretó ser justo y santo ni existir en tres personas y una esencia, o generar al Hijo. Cosas como estas son necesarias y no depende de la voluntad opcional de Dios. Aquello que es esencial al Ser íntimo de Dios no puede formar parte del contenido del decreto. Esto incluye solamente la opera ad extra o exeuntia. Pero en tanto que el decreto pertenece fundamentalmente a los actos de Dios mismo, no está limitado a estos, sino que también abarca las acciones de sus criaturas libres. Y el hecho de que esas acciones están incluidas en el decreto las convierte en absolutamente seguras, aunque no todas se efectúan de la misma manera. Tratándose de algunas de ellas Dios decidió no solamente que acontecieran; sino que El mismo haría que acontecieran, ya fuera inmediatamente como en la obra de creación, o por medio de causas secundarias que continuamente son mantenidas por el poder divino. Dios mismo se hace responsable de que acontezcan. Sin embargo, hay otras cosas que Dios incluyó en su decreto y por tanto las convirtió en seguras; pero que no decidió efectuarlas El mismo, como son los actos pecaminosos de sus criaturas racionales. El decreto donde incluye semejantes actos, generalmente se llama decreto permisivo de Dios. Este nombre no implica que el futuro de estos actos no sea seguro para Dios, sino simplemente que El permita que tales actos acontezcan por medio de la libre agencia de sus criaturas racionales. Dios no se hace responsable en forma alguna de tales actos pecaminosos. Aquí en la mayoría del párrafo Berkhof explica que el decreto solo se refiere a las obras de Dios aparte de Él. En otras palabras, Dios no decretó ser trino, u omnipresente o eterno.  El decreto solo aplica a lo que Dios va a hacer aparte de Él. Esto es obvio. No tengo que cuestionármelo. Pero cuando entra en definir cómo el decreto opera en las acciones de las criaturas, lo que yo vengo designando como los seres,        dice; “sino que también abarca las acciones de sus criaturas libres. Y el hecho de que esas acciones están incluidas en el decreto las convierte en absolutamente seguras, aunque no todas se efectúan de la misma manera.”, ya ahí da por sentado que el decreto predestina las acciones de los seres. También nos programa a aceptar el esquema calvinista cuando nos dice que las criaturas son “libres” cuando sabemos que, según el esquema calvinista, si todas las acciones son seguras, entonces no son libres. Pero para que no vayas a darte cuenta de que acciones “absolutamente seguras” y “criaturas libres” es un oxímoron, va a desarrollar la idea de que tienen distinto origen, aunque a mí no me convence. Tratándose de algunas de ellas Dios decidió no solamente que acontecieran; sino que El mismo haría que acontecieran, ya fuera inmediatamente como en la obra de creación, o por medio de causas secundarias que continuamente son mantenidas por el poder divino. Dios mismo se hace responsable de que acontezcan. Sin embargo, hay otras cosas que Dios incluyó en su decreto y por tanto las convirtió en seguras; pero que no decidió efectuarlas El mismo, como son los actos pecaminosos de sus criaturas racionales.

Él va a dividir las acciones, que todas son seguras por el decreto, entre las que Él va a hacer que ocurran y las que no. De ahí define que Dios es responsable de las que él hace, pero no es responsable de las que Él decretó no hacer. Escogió no hacer las acciones pecaminosas de sus criaturas racionales. O sea, Él decreta todas las acciones y eso las asegura. Van a ocurrir inevitable e irreversiblemente. Pero algunas Él las va a hacer acontecer y por lo tanto es responsable de que acontezcan. Otras Él no las va a hacer acontecer por lo tanto no es responsable. Vemos como juega con las definiciones. Las acciones absolutamente seguras van a ser ejecutadas por criaturas libres que me imagino deben ser absolutamente libres pues todas las acciones quedan dentro del decreto que las hizo absolutamente seguras. Así que libre no tiene que ver con poder tener la libertad de decidir qué acción escoger pues cada acción es absolutamente segura.

Responsabilidad no tiene que ver con la causa, origen o intención de la acción sino solo con su ejecución. Aunque Dios es la causa de la acción pues la aseguró desde la eternidad con su decreto, no es responsable ni es el origen de la acción pues responsabilidad no tiene que ver con el decreto solo con la ejecución. En otras palabras, el origen de la acción está en la ejecución y no en el decreto que la concibió y la aseguró desde la eternidad, y como responsabilidad solo tiene que ver con la acción y para nada con el decreto que la asegura y mucho menos con quien la decretó pues la responsabilidad recae en el que ejecuta la acción y no en el que la aseguró desde la eternidad.

martes, 24 de marzo de 2020

Predestinado para Cuestionarme la Predestinación - Definiciones Parte 20: ¿Cómo Berkhof construyó sus definiciones? Parte 5

En la sección anterior solo cubrí la definición básica que hace Berkhof del decreto y cuestioné las conclusiones que se desprenden de la misma. Luego presenté por qué las cuestiono. En esta sección vamos a ver como Berkhof desarrolla su concepto presentando las características del decreto.

EL DECRETO DIVINO ES UNO

Aunque con frecuencia usamos el plural para hablar de los decretos de Dios, sin embargo, en su propia naturaleza, el decreto divino es un acto singular de Dios. Esto ya está sugerido por el hecho de que la Biblia habla de él como de una prothesis, un propósito o consejo. Lo mismo se deduce también de la mera naturaleza de Dios. Su conocimiento es todo inmediato y simultáneo, más bien que sucesivo como el nuestro, y su comprensión de ese conocimiento siempre está completo. El decreto fundado sobre ese conocimiento es un acto también singular, todo comprensivo y simultáneo. Como un decreto eterno e inmutable, no podría ser de otro modo. No hay, pues, series de decretos en Dios, sino simplemente un plan que abarca todo lo que sucede. Nuestra compresión finita, sin embargo, nos constriñe a hacer distinciones, y esto es lo que explica el hecho de que con frecuencia hablemos en plural de los decretos de Dios. Esta manera de hablar es perfectamente legítima, siempre que no perdamos de vista la unidad del decreto divino y la inseparable conexión de los varios decretos tales como los concebimos.        

Aquí vemos que Berkhof sigue una lógica correcta al aceptar que si Dios decreta algo debe ser un solo decreto pues Dios es eterno y acepta que el conocimiento debe ser total y simultáneo desde la eternidad pues Dios sabe y ve todo a la vez desde la eternidad. Todo porque Dios está fuera del tiempo. Dios ve y sabe todo el devenir de su creación pues es omnisciente. Admite que para propósitos de estudio y por causa de nuestra mente finita y condicionada a funcionar y concebir en el tiempo, nos obliga a hacer distinciones y por lo tanto relaciones de causa y efecto en el tiempo. Pero Dios no tiene necesidad de eso pues él ve y sabe todo a la vez en la eternidad. Todo el que necesita la predestinación está de acuerdo con esto. Todos los que no necesitamos la predestinación estamos de acuerdo con esto.

Lo que no se les ocurre concebir a los teólogos de la predestinación es que por ese mismo razonamiento, el que yo les expuse en la Parte 1, por qué el futuro y por lo tanto el destino no existen. Les expliqué que lo que siempre ha existido en la mente de Dios es la información, no solo de la creación y como iba a funcionar, sino también la información de todas las acciones posibles de todos los seres posibles cuando Dios permitiera que aparecieren y existieran en el tiempo. Les he venido repitiendo a lo largo de la serie que Dios no es capaz de conocer una única acción predestinada para que ocurriera, sino que Dios es capaz de conocer a la vez y desde la eternidad todas las posibles acciones que todos los posibles seres pudieran cometer sin necesidad de crearlas o predestinarlas para poder conocerlas. El hecho de que de todas esas posibles acciones una sola puede ocurrir en el tiempo y una sola queda como parte de la información de lo que se llama pasado, para nada obliga a concebir que todos los hechos acontecidos ocurrieron porque ya existía en “el futuro” un solo hecho como causa para el hecho ocurrido. O sea, suena muy lógico que, si el presente es singular y el pasado es singular, es porque “el futuro” es singular. Y eso es lógico y racional solo si existe ya creado, o predestinado o decretado un único hecho para cada único evento presente que se convertirá en una única información del pasado.

En otras palabras, si el futuro existe y por lo tanto el destino, ya sea que está en el tiempo o solo es información en la mente de Dios, es perfectamente racional creer que si Dios creó todo, Dios predestinó todo y nada ocurre fuera de ese destino, ya sea que Dios haga que ocurra o permita que ocurra. Eso lo vimos en Calvino y ahora en Berkhof y en representación de la teología reformada. El problema como hemos venido viendo es que la Escritura no revela a Dios actuando como destino o describiendo como que todo lo que ocurre es porque fue destinado por Dios para que ocurriera como ocurre. En los teólogos desde Agustín vimos que parten de unos hechos, pero las premisas de las que parten para explicar esos hechos son incorrectas. El concepto del destino no es un hecho como el futuro no es un hecho. Son conceptos. Y son conceptos ajenos a la Biblia. El que en la Biblia veamos a Dios predestinando unas cosas no significa que Dios predestinó todo. El que Dios eligió a algo o a alguien no significa que todo ha sido elegido. El que Dios diga que algo va a pasar y El hace que ocurra no significa que todo lo que ocurre es porque Dios hace que ocurra. Vimos en la sección pasada como el que Dios dice que algo va a ocurrir no necesariamente va a ocurrir. Vemos a Dios diciendo que va a hacer algo y por la intervención o intercesión de alguien Dios no lo hace. El que la gracia de Dios no alcance a todos no significa que Dios tiene que imponerla en aquellos que se benefician de ella pues la gracia no depende de su resultado: depende de su origen para ser gracia.

Las teologías de la predestinación, para explicar por qué unos se salvan y otros no y para explicar como Dios “sabe lo que va a ocurrir” parten de la premisa incorrecta del futuro y del destino y definen a Dios y sus atributos y reinterpretan toda la Biblia de tal manera que no contradiga ni cuestione esos dos conceptos. Y no les importa que los escritores no utilizaran sus recursos lingüísticos para describir los acontecimientos de la Biblia en acorde con su teología, sino que tampoco les importa todas las preguntas y contradicciones que generan sus propuestas, ni tampoco les importa que su teología por un lado se parezca al deísmo y por otro al panteísmo.

Volviendo al párrafo que cito de Berkhof, si Dios decretó todo el acontecer de su creación, obviamente no hizo los decretos uno detrás de otro en el tiempo. Todo estuvo en su mente desde la eternidad. Eso no significa que es así pues vimos en la sección anterior que la Biblia no nos muestra a Dios decretando o administrando el universo con un decreto. Veamos el siguiente párrafo.

LA RELACIÓN DEL DECRETO CON EL CONOCIMIENTO DE DIOS

El decreto de Dios guarda la más estrecha relación con el conocimiento divino. Hay en Dios, como hemos visto, un conocimiento necesario que concluye todas las causas posibles y sus resultados. Este conocimiento proporciona el material para el decreto, y es la fuente de donde Dios extrajo los pensamientos que deseaba objetivar. De entre este conocimiento de todas las cosas posibles y mediante un acto de su perfecta voluntad dirigida por sabias consideraciones seleccionó lo que quería ejecutar, y de este modo formó su propósito eterno. El decreto de Dios es consecutivamente el fundamento de su libre conocimiento o Scientia libera. Es el conocimiento de las cosas tal como se realizan en el curso de la historia. Mientras que el conocimiento necesario de Dios lógicamente precede al decreto, a este lo sigue el conocimiento libre. Esto tiene que sostenerse en contra de todos aquellos que creen en una predestinación condicional (como los semipelagianos y arminianos) puesto que hacen depender las predestinaciones de Dios de su presciencia. Algunas de las palabras que se usan para denotar el decreto divino apuntan a un elemento de deliberación en el propósito de Dios. Sería un error, sin embargo, inferir de esto que el plan de Dios es el resultado de alguna deliberación que implique escaso conocimiento o duda, porque simplemente indica lo contrario, es a saber, que en Dios no hay ningún decreto ciego, antes únicamente un propósito inteligente y deliberado.

Aquí vemos que una vez aceptado que todo fue decretado y por lo tanto existe o damos por sentado el futuro y el destino, es inevitable que aceptes los que se te va a decir del conocimiento y su relación con el decreto. De las primeras tres oraciones          vemos que Dios decreta porque conoce. Aunque conoce todo, obviamente no todo lo que percibimos en la creación o nos ha sido revelado en su Palabra es todo lo que existe. La Creación y el tiempo son finitos y Dios no. Pero, aunque la Biblia no nos dice qué criterio usó Dios para escoger que incluiría de El en esa creación, Berkhof (y todos los teólogos), nos hacen el favor de revelárnoslo.       “seleccionó lo que quería ejecutar,”          Daah.  Pero de eso debes concluir que “El decreto de Dios es consecutivamente el fundamento de su libre conocimiento o Scientia libera.”. Este es uno de los problemas que yo señalo desde el principio: Dios conoce porque decreta o predestina o fijó cada acontecimiento en el tiempo para que ocurriera       y por eso los conoce. “Es el conocimiento de las cosas tal como se realizan en el curso de la historia.” Y se realizan porque se decretaron. Tan es así que señala la deficiencia de los otros que hablan de predestinación condicional “puesto que hacen depender las predestinaciones de Dios de su presciencia.” No lo digo yo. Lo dice Berkhof; la presciencia debe depender de la predestinación. Berkhof cree que el que Dios conoce porque predestinó o en este caso decretó, es más correcto que creer que predestinó porque conoce. En otras palabras, porque los semipelagianos y los arminianos, creen que Dios predestinó a los que sabía que se iban a salvar, y por eso los predestinó y como eso es incorrecto, el que Dios conoce porque decretó es más lógico y más correcto. Mientras que el conocimiento necesario de Dios lógicamente precede al decreto, a este lo sigue el conocimiento libre. Berkhof que ya había definido el conocimiento de todo que Dios tiene, escogió lo que iba a incluir de ese conocimiento en la creación, lo decretó y por eso lo conoce y eso es más correcto que la secuencia que presentan los semipelagianos y arminianos de que Dios supo y luego predestinó. ¿De dónde se sacó Berkhof la diferencia entre conocimiento “necesario” y el conocimiento “libre” para ubicar uno antes del decreto y otro después y darnos un entendimiento más perfecto de por qué la necesidad del decreto? De la Biblia no fue. Lo saca de la consecuencia inevitable de que hay un futuro y un destino como condición inherente en la cual Dios decretó que los acontecimientos ocurrieran en el tiempo.

Otra expresión de mencionar del párrafo es cuando dice  “algunas de las palabras que se usan para denotar el decreto”. Cuando dice esto da por sentado que esas palabras se refieren al decreto y no aclara que son los calvinistas los que dicen que esas palabras son ejemplos de decreto. Vimos en la sección 18 que las palabras a las que se refiere son consejo, pensar, secreto, voluntad y agradar en el VT y consejo, voluntad y agradar en el NT. De los ejemplos que Berkhof usa, ninguno sugiere el decreto absoluto o parcial de Dios. Pero así es la hermenéutica de los calvinistas. Se acepta un concepto y luego vamos a los textos y los interpretamos de tal manera que confirmen o prueben el concepto. Pero cuando vamos al contexto, vemos que los textos no se refieren a lo que los que necesitan la predestinación quieren que se refieran. 

Al final aclara que el uso de esas palabras que también pudieran sugerir que Dios se tomó su tiempo en deliberar qué de todo lo que conoce iba a ponerlo en la creación o no, no significa eso, sino que todo es a la vez en la mente de Dios y todo es perfecto. Si Dios conoce porque decretó o decretó porque conoce, como quiera tenemos que reconocer (según ellos), la perfección de Dios en cualquiera de las dos, aunque las dos limitan el preconocimiento de Dios (para nosotros).

Predestinado para Cuestionarme la Predestinación - Definiciones Parte 19: ¿Cómo Berkhof construyó sus definiciones? Parte 4


En la sección anterior nos quedamos en los ejemplos bíblicos que da Berkhof para “probarnos” los decretos. Les expuse por qué no prueban los decretos. En esta sección continuamos viendo como Berkhof justifica o trata de convencernos de la necesidad del concepto del decreto.

“El decreto de Dios puede definirse con el Catecismo Menor de Westminster, como: "Su propósito eterno, según el consejo de su propia voluntad, en virtud del cual ha preordenado para su propia gloria todo lo que sucede.”

Podemos aceptar que Dios tiene un propósito eterno. Primero porque la Biblia dice que Dios es eterno. Dios sabe todo y lo sabe antes de crearlo. Como es soberano, que está, sobre todo, nada ni nadie puede alterar su plan o su acción. Por lo tanto, todo sucede según él lo pre ordenó para que sucediera. Hasta ahí estoy de acuerdo. El problema es que esta gente no contempla que Él pudo haber preordenado que las acciones de los seres creados con voluntad no estuvieran preordenadas y que pre ordenó que ocurrieran arbitraria y subjetivamente según los seres escogieran actuar en acuerdo al propósito del creador o en descuerdo. El problema es que en la Biblia vemos a Dios interviniendo para que ciertas criaturas actúen de cierta manera para un propósito u objetivo en particular y en el resto de la Biblia leemos que las criaturas actúan de acuerdo o en desacuerdo con el plan o propósito o decreto o mandamiento de Dios y Dios premiando o castigando cada acción. El problema es que en cada situación el contexto es explícito en describir quien hace la acción o guarda un silencio sospechoso sobre si Dios pre ordenó de antemano lo que estamos leyendo.

Así que yo puedo estar de acuerdo con el Catecismo Menor de Westminster si preordenado incluye que Dios pre ordenó el libre y arbitrario ejercicio de la voluntad de sus criaturas, entiéndase libre albedrío, aunque los que necesitan la predestinación ya están adoctrinados para reaccionar alérgicamente al concepto.

El problema es que la Biblia no tiene un disclaimer en el principio que indique: “TODO LO QUE VAN A LEER ES EL RESULTADO DE UN DECRETO QUE EL CREADOR HIZO. CUALQUIER PARECIDO CON DESTINO O FATALISMO NO ES COINCIDENCIA.    LAS CRIATURAS NO TENIAN OTRA FORMA DE ACTUAR DISTINTA A LA DESCRITA EN EL RELATO. TODAS LAS ACCIONES Y CONSECUENCIAS HAN SIDO ORDENADAS Y TODAS SON PARA LA GLORIA DE DIOS.”         

Ese disclaimer o advertencia está en las teologías que enseñan la predestinación. Es bien difícil creer que la predestinación o en este caso, el decreto, sea una revelación         o la conclusión inevitable a la que uno llega si lee la Biblia de tapa a tapa y lee el contexto en el que ocurre cada acción de Dios o de los hombres en especial en los pasajes utilizados por los que necesitan la predestinación para probarnos su teología. En la Biblia vamos a leer que Dios predestina, decreta, elige, etc., pero lo hace sobre acciones o seres para situaciones o condiciones específicas y no que corre el Universo como los deístas o los panteístas lo proponen. ¿Qué cosa después de los mandamientos es más parecida al concepto del decreto que las promesas? En una promesa está la voluntad, la intención y el deseo de Dios contenidos. ¿Significa eso que la promesa se va a cumplir inevitablemente en el que se entera de ella? Sabemos que no. La mayoría de las promesas son condicionales. Veamos un ejemplo.  

"Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu."  ROMANOS 8: 1  Según esta promesa los que están en Cristo están hechos. No tienen que preocuparse por nada. Chilling. Pero ahí mismo hay una condición o definición: los de Cristo no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Según los que necesitan la predestinación no hay ningún problema porque el Dios que te predestinó para que te salvaras te predestinó para que anduvieras en el Espíritu   . Y según los versos del 2-4 los de Cristo no andan según la carne. Del verso 4-8 los de la carne son “otros” no nosotros. Pero del 9 en adelante como que lo de andar en la carne no es problema de “ellos” sino de “vosotros”.

"Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él."  9

"Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia." 10

"Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. 11

"Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;" 12

"porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis." 13       

"Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” 14

"Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!" 15

"El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios." 16
"Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados." 17

Si vemos en estos textos, ya lo de andar en la carne no es un problema exclusivo de los que “no son de “Cristo”, ahora es un problema de “vosotros”. Vean en azul todo lo que nos concierne. Noten que no vivir según la carne depende de que el Espíritu esté en nosotros y tener el Espíritu depende de estar en Cristo (verso 9). Estar en Cristo es tener tu espíritu vivo, aunque tu cuerpo siga muerto por causa del pecado (verso 10). Si el Espíritu está en ti, vas a resucitar (verso 11). Pero vemos en el 12 y 13 que vivir o no en la carne es tu opción, no depende del Espíritu. El Espíritu es el instrumento que vas a utilizar para matar tu carne. Volviendo al 9, que nos describe que hay que estar en Cristo para tener su Espíritu y no vivir en la carne, aquí nos dice que no es automático. Hay que utilizar el Espíritu para hacer morir la carne. Cuando vemos en el 14 que hay que ser guiados por el Espíritu y eso nos designa o señala como hijos de Dios, no lo tenemos que ver como que Dios nos pre ordena a vivir en el espíritu como lo ven los de la predestinación, sino que lo tenemos que ver en el contexto del 13 “si hacéis morir las obras de la carne”. La guianza no hace morir las obras de la carne. El Espíritu no hace morir las obras de la carne. Tú haces morir las obras de la carne con la ayuda del Espíritu. Como la carne está en oposición a lo que Dios quiere hacer en nosotros, (lo vemos desde el capítulo 7 y en los versos del 5-8), los que estamos en Cristo tenemos que elegir vivir en el Espíritu, y no en la carne, tenemos que elegir entre ser guiados por el Espíritu o ser guiados por la carne.

El contexto desde el capítulo 7 viene hablando de la realidad de la carne en nuestras vidas y la inevitable tensión y el conflicto que enfrentamos, aunque estamos en Cristo. Pero al estar en Cristo tenemos el Espíritu y por lo tanto tenemos la opción de no vivir para la carne. Al decidir vivir en el Espíritu para no cumplir con la carne, su Espíritu nos guía en la tarea de hacer morir las obras de la carne. Vivir en esa guianza nos identifica como hijos de Dios. Esto concuerda con Heb. 10:9-10, "y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre."

Volviendo a lo de qué tiene que ver este pasaje con las promesas. Pues en Rom. 8:1 vimos que no hay condenación para los que están en Cristo. Esa es la promesa. Pero al ver 7 veces la palabra “si” en los textos del 9-17, me parece que lo de estar en Cristo y vivir en el Espíritu y disfrutar los beneficios depende de cumplir con las condiciones descritas en el pasaje y no de que Dios lo decretara desde antes de la fundación del mundo que no se describe en el pasaje.

Otra cosa parecida al decreto calvinista es la profecía de Dios. No todo lo que Dios profetiza es inevitable e irreversible. Veamos algunos ejemplos.

"Y me dijo: He aquí que tú concebirás, y darás a luz un hijo; por tanto, ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda, porque este niño será nazareo a Dios desde su nacimiento hasta el día de su muerte." JUECES 13: 7 aunque no se cita al ángel diciendo “hasta el día de su muerte” el ángel no la contradijo ni la corrigió cuando habló con Manoa. ¿Cuál es el ejemplo? Sansón no fue nazareo todos los días de su vida. Y entre los jueces fue una vergüenza. La profecía en el verso 4 fue que “navaja no pasará por su cabeza.” No solo pasó navaja, sino que pasó por voluntad de los filisteos.

Segundo ejemplo.
"Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre. Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo." 1 SAMUEL 10: 6-7

Según esta profecía Saúl sería otro hombre por el Espíritu de Jehová y se le “dio un cheque en blanco”. ¿Qué pasó?

"Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó."  1 SAMUEL 13: 13-14

O sea, Dios lo cambia en otro hombre y le dice “haz lo que te viniere a la mano” y cuando hace lo que se le ocurre, es desechado. Claro, asumimos que lo que se le ocurriere era dentro del mandamiento de Dios, pero si Dios lo mudó, ¿cómo se le ocurrió hacer algo fuera del mandato de Jehová? Podemos decir que fue por ignorancia si no le habían dicho fuera del récord que iba a ser Príncipe sobre Israel y que podía hacer lo que le viniere a la mano y que Dios estaría con él pero sujeto a que todo fuera dentro del mandato de Jehová. Pero si se lo habían dicho entonces lo hizo por rebeldía, pero ¿cuán efectivo y perdurable fue el que Dios “lo mudó en otro hombre”? Nos quedan dos opciones; la profecía de Dios en este caso no fue un decreto inmutable, irreversible e inevitable o Dios decretó desde la eternidad que Saúl iba a ser mudado en otro hombre para ser rey y que podía hacer lo que le diera la gana pero que Dios iba a hacer que fuera obediente por un tiempo y después Dios lo iba a hacer desobedecer para desecharlo y poner a David por rey. O Dios decreta cosas que no necesariamente se cumplen en los seres con voluntad o Dios decreta que su decreto no se cumpla en los seres y así los seres siempre hacen la voluntad de Dios. El problema aquí es que el texto nos describe lo primero y no nos da la más mínima sospecha de que el propósito eterno de Dios fue que Saúl fracasara como rey desde antes que naciera. Solo importando en el texto la definición de decreto en las teologías de la predestinación es que podemos concluir que Dios decretó de antemano darle un plan a Saúl y a la vez decretó que Saúl desobedeciera ese plan.

Tercer ejemplo.      
"Y fue dado aviso a Saúl que David había venido a Keila. Entonces dijo Saúl: Dios lo ha entregado en mi mano, pues se ha encerrado entrando en ciudad con puertas y cerraduras Y convocó Saúl a todo el pueblo a la batalla para descender a Keila, y poner sitio a David y a sus hombres. Mas entendiendo David que Saúl ideaba el mal contra él, dijo a Abiatar sacerdote: Trae el efod Y dijo David: Jehová Dios de Israel, tu siervo tiene entendido que Saúl trata de venir contra Keila, a destruir la ciudad por causa mía ¿Me entregarán los vecinos de Keila en sus manos? ¿Descenderá Saúl, como ha oído tu siervo? Jehová Dios de Israel, te ruego que lo declares a tu siervo. Y Jehová dijo: Sí, descenderá. Dijo luego David: ¿Me entregarán los vecinos de Keila a mí y a mis hombres en manos de Saúl? Y Jehová respondió: Os entregarán.”  1 SAMUEL 23: 12 Este pasaje es un dolor de cabeza para los que necesitan la predestinación. Dios sabe lo que va a pasar y dice lo que va a pasar. Pero ¿saben qué? No pasó.  ¿Cómo explicamos esto? O Dios se equivoca, o la presciencia no es decreto ni destino y los seres pueden tomar decisiones a favor o en contra del preconocimiento de Dios. Claro, sabemos que Dios no se equivoca por lo tanto o Dios decretó que no pasara algo que dijo que iba a pasar o los seres son libres para actuar distinto a la voluntad de Dios.

Cuarto ejemplo.
"¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!" MATEO 23: 37 Como que el soberano de toda la tierra quiso y los judíos no quisieron. ¿de quién se hizo la voluntad? O Dios decretó que los judíos no quisieran lo que Dios quería o los seres pueden querer algo distinto de lo que Dios quiere para ellos. Aquí fue Jesús quien escogió las palabras. Jesús pudo haber dicho “yo decreté que nunca se juntaran bajo mis alas y para mi gloria hice que no se juntaran” o mejor no hubiera dicho nada y tendríamos menos que discutir.

Quinto ejemplo.
"Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan." LUCAS 7: 30 Según los teólogos calvinistas los designios de Dios fueron decretados desde la eternidad, “El decreto de Dios puede definirse con el Catecismo Menor de Westminster, como: "Su propósito eterno, según el consejo de su propia voluntad, en virtud del cual ha preordenado para su propia gloria todo lo que sucede.” y aquí tenemos a los fariseos desechando esos designios eternos. O Dios decretó que los fariseos desecharan los designios indesechables o los seres pueden desechar voluntariamente los designios y propósitos de Dios para sus vidas.

Sexto ejemplo.
"Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio." HECHOS 1: 16-17 Judas es otro dolor de cabeza. Aquí dice que “era parte de este ministerio”. ¿Era o no era parte del ministerio? ¿El ministerio era hasta la crucifixión o continúa hasta este momento que Pedro está hablando? Todo el mundo asume que Judas estaba destinado a perderse, pero ¿cómo era parte del ministerio? ¿Jesús tenía dos ministerios? ¿Uno Para Judas y otro para los 11? Cuando se lee en este pasaje “que se cumpliese la Escritura” se asume que la Escritura dice que Judas se iba a perder. Los posibles pasaje son; "Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, Alzó contra mí el calcañar." SALMOS 41: 9

"Sea su palacio asolado; En sus tiendas no haya morador. Porque persiguieron al que tú heriste, Y cuentan del dolor de los que tú llagaste Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia. Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos entre los justos."  69 :25- 28

"Sean sus días pocos; Tome otro su oficio."  109: 8

Examinando el primero, partiendo de la premisa de que habla de Judas, solo profetiza que es un cercano de confianza que lo va a patear (calcañar es el talón), por lo tanto podemos inferir traición pero no perdición. El segundo asumiendo que se refiere a Judas (lo cual es dudoso pues todo el salmo habla de enemigos en plural) no profetiza que se van a perder. Es el deseo del profeta que sean borrados del libro de los vivientes lo cual pudiera querer decir que se mueran y que no sean escritos, que no se salven. No hay nada en el salmo que asegure que eso es lo que va a pasar. Lo que Pedro cita es el 69:25 que no habla de los enemigos sino de sus propiedades, que queden abandonadas El tercero (109:8), que Pedro menciona en el verso 20, tampoco predice que se va a morir. Se desea que sus días sean pocos y que otro lo sustituya. El otro pasaje que habla de la perdición de Judas es Juan 17: 12, "Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese." Aquí tenemos el mismo problema; no sabemos a qué escritura se refiere. Todos asumen que se refiere a las ya señaladas, pero ninguna predice que Judas se iba a perder. Falta la profecía de Zacarias 11:12 de las treinta piezas de plata, y ahí tampoco se habla de la perdición. Entonces, ¿de qué habla Jesús? Cuando menciona la Escritura se está refiriendo a la traición de Judas al rechazarlo y venderlo. Pero es que Pedro lo traicionó a pesar de que Jesús intercedió por él. Todos huyeron cuando Jesús fue arrestado. ¿Qué hace la traición de Judas especial o distinta a la de Pedro? El texto nos dice que creyeron que fue profetizada y la de Pedro no. Pedro se arrepintió y Judas no. ¿Por qué Jesús lo llama el “hijo de perdición”? Aquí podemos invocar la presciencia de Dios. Anteriormente dije que presciencia no significa que se va a cumplir. Pero en éste caso se cumplió. ¿Porque Dios hizo que se cumpliera o porque Dios vio que Judas no se iba a arrepentir? ¿Se perdió porque Dios lo hizo perderse o se perdió a pesar de que Jesús lo guardó? Jesús dice que los guardó a todos y ninguno se perdió excepto Judas. Así que no se perdió porque Jesús no lo guardó. Se perdió porque distinto a Pedro, no creyó que su traición fuera perdonada. No porque Dios lo predestinó a suicidarse. ¿Cómo lo sé? "para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar." Hec.1:25. En el original no aparece transgresión, solo cayó y ese cayó está en voz activa. Judas provocó la acción. Si Dios hubiera provocado la acción hubiera aparecido en voz pasiva. Tenía que haber dicho  “del que Judas fue sacado o eliminado” para poder decir que algo lo hizo caer. “Irse” sí está en pasivo, pero no porque lo llevaron sino porque ya él no tiene control alguno de su posición final una vez tomó la decisión de no arrepentirse como hizo Pedro. Resumiendo, Judas estaba predestinado para traicionar a Jesús y venderlo por 30 piezas de plata. No para perderse. Como dije al principio, si Dios predestinó a Judas para que se ahorcara, la Escritura guarda un silencio sospechoso al respecto

Predestinado para Cuestionarme la Predestinación - Definiciones Parte 18: ¿Cómo Berkhof construyó sus definiciones? Parte 3


En esta sección continuamos con Berkhof. Nos habíamos quedado en su construcción del concepto del decreto. Vimos en la sección 17, como introdujo el decreto para solucionar el problema de “el conocimiento anticipado que Dios tiene de las libres acciones de los hombres”. Allí expuse cómo y por qué no lo resuelve y él mismo dice; “Verdaderamente, no permite negar ninguno de los términos del problema”. “Aquí tenemos que hacer frente a un problema que no podemos resolver en forma completa, aunque sí, es posible aproximamos a una solución.” Claro, él se consuela diciendo: “Esto soluciona el problema, hasta donde concierne a la presciencia de Dios”. Ahí mismo se da cuenta que siguen los problemas con su decreto como solución al problema. “Pero ahora: surge la pregunta: ¿Es consistente la predeterminación de las cosas con la voluntad libre del hombre? Contestamos que ciertamente no lo es, si la voluntad libre se considera como indiferencia (arbitrariedad); pero este concepto de la libertad del hombre es infundado. La voluntad del hombre no es algo completamente indeterminado, algo que cuelga en el aire y que puede ser mecido arbitrariamente en cualquiera dirección. Es, más bien, algo enraizado en nuestra verdadera naturaleza, conectado con nuestros más profundos instintos y emociones, y determinado por nuestras razones intelectuales y por nuestro carácter genuino. Y si concebimos nuestra libertad humana como lubentia rationalis (la propia determinación razonable), entonces no tenemos suficiente garantía para decir que esa libertad humana es inconsistente con la presciencia divina.”

Cuando vemos la primera pregunta, nos damos cuenta de que se admite que hay un problema con el decreto y la libre voluntad. Pero ya se deja claro que hay predeterminación y destino y futuro pues ésa es la solución que ya dio en el párrafo anterior. Cuando dice que no es consistente la predeterminación con la libre voluntad es porque la definición de libre que todos tenemos es la causa de la inconsistencia. Entonces procede a suplirnos de su definición de libertad para terminar la inconsistencia. “sí concebimos nuestra libertad humana como lubentia rationalis (la propia determinación razonable), entonces no tenemos suficiente garantía para decir que esa libertad humana es inconsistente con la presciencia divina.” Vemos desde Agustín, que se define la libertad del hombre como libertad solo para pecar. Eso es un disparate pues la libertad para que sea libertad tiene que tener por lo menos dos opciones para escoger. Si no, es esclavitud, coerción o imposición. Cuando habla aquí de “la determinación razonable” se refiere a la definición elaborada por los que necesitan la predestinación de que el hombre es solo libre para escoger entre dos cosas malas, entre Coca-Cola y Pepsi, pero no es capaz entre creer y aceptar la oferta de Dios o no creerla y no aceptarla. Recuerden que desde Agustín ellos vienen definiendo que, en la Caída, el hombre quedó incapaz de decidir, creer, desear o querer hacer la voluntad de Dios. Berkhof toma el batón en donde lo dejó Calvino y nos descarta el concepto de voluntad y libre albedrío que tenemos y que la Biblia describe. Así que para que la libertad humana sea consistente con la presciencia divina y por lo tanto con el decreto, hay que definirla dentro de los límites que el calvinismo establece, entiéndase, la depravación total. Veamos como Berkhof refuerza su definición.

Dice el Dr. Orr: "Existe una solución a este problema, aunque nuestras mentes no pueden comprenderla. Esa solución en parte, probablemente, consiste, no en negar la libertad, sino en un concepto revisado de la libertad. Porque la libertad, después de todo, no es arbitrariedad. Hay, en toda acción racional, un por qué para actuar una razón que decide la acción. El hombre verdaderamente libre no es el dudoso e indefinido, sino aquel que hayamos digno de fiar. En resumen, la libertad tiene sus leyes espirituales y la Mente Omnisciente las conoce bien. Pero tenemos que reconocer que todavía queda un elemento de misterio."

Hay una solución (porque reconoce que hay un problema), pero como no la vas a poder comprender, pues tu mente caída la va a cuestionar,  “acepta mi solución que es ‘acepta’ la definición de libertad que te voy a dar”.       Esa solución en parte, probablemente, consiste, no en negar la libertad, sino en un concepto revisado de la libertad.” Ese concepto revisado es el de que el hombre es solo libre para pecar y su voluntad no es capaz de creer, querer o desear algo de Dios. Aun así este señor Orr es más honesto que muchos calvinistas y dice: “pero tenemos que reconocer que todavía queda un elemento de misterio." El misterio no existe si aceptamos que esclavitud del pecado no significa incapacidad de escoger, desear o querer la oferta de salvación que Dios hace a toda criatura.

Berkhof termina esta parte diciendo cómo otros fallan en reconciliar el problema y por qué solo el decreto debe ser la alternativa.  Los teólogos jesuitas, luteranos y arminianos sugirieron la llamada scientia media, como una solución al problema. El nombre mismo señala que ocupa una posición media entre ambos conocimientos de Dios, el necesario y el libre. Difiere del primero en que su objeto no lo constituyen todas las cosas posibles, sino una clase especial de cosas actualmente futuras; y del segundo, en que su base no es el propósito eterno de Dios, sino la libre acción de las criaturas, como algo sencillamente ya previsto. Dice Dabney que se le llama mediato "porque se supone que Dios no llega a ella directamente para realizarla por medio del conocimiento de su propio propósito; sino indirectamente por medio de su infinito conocimiento de la manera en que actuarán las contingentes causas segundas bajo determinadas circunstancias externas, previstas o producidas por Dios." Pero esta scientia media tampoco soluciona el problema. Intenta reconciliar dos cosas que lógicamente se excluyen una a la otra, es decir, libertad de acción en el sentido pelagiano, y una cierta presciencia de tal acción. Las acciones que de ningún modo son determinadas, ni directa, ni indirectamente por Dios, sino que dependen completamente de la voluntad arbitraria del hombre, difícilmente pueden ser objeto de la divina presciencia. Todavía más, resulta objetable, porque hace que el conocimiento divino dependa de la elección del hombre; tácitamente anula la certidumbre del conocimiento de los eventos futuros, y de esta manera, implícitamente niega la omnisciencia de Dios. Contradice, además, pasajes de la Escritura como los siguientes: Hechos 2: 23; Romanos 9: 16; Efesios 1: 11; Filipenses 2: 13

Vemos que cuando habla de los otros teólogos, no se percata que todos creen en la predestinación, y por lo tanto en el destino y el futuro y por lo tanto se generan las mismas preguntas y contradicciones inevitables al partir de esas premisas. Las acciones por más libres que las llamemos, si ya están predeterminadas a ocurrir, Dios solo las puede conocer porque ya las decretó para que ocurrieran, pero insisten en llamarlas libres e insisten en que Dios no es responsable por esas acciones. Las premisas los llevan a establecer que si las acciones son verdaderamente libres no pueden ser conocidas de antemano por Dios. “Las acciones que de ningún modo son determinadas, ni directa, ni indirectamente por Dios, sino que dependen completamente de la voluntad arbitraria del hombre, difícilmente pueden ser objeto de la divina presciencia.”  O sea, el Dios de esos teólogos no es capaz de conocer de antemano todas las posibles acciones y resultados de las criaturas. Solo es capaz de conocer la única acción que ya ha determinado que hagan. Y a eso yo tengo que llamarle libre acción de las criaturas, y presciencia de parte de Dios. Pero para ayudarme a entenderlo me da unos pasajes de la Escritura.

"a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole;" HECHOS 2: 23

"Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia."  ROMANOS 9:16

"En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad," EFESIOS 1:11

"porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad." FILIPENSES 2:13

El primer pasaje dice que Jesús fue crucificado y eso fue por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios. Por lo tanto y aunque ahí no lo dice, yo tengo que ver en ese pasaje que todas las acciones de los hombres ocurren por su determinado consejo y anticipado conocimiento. En el segundo de Romanos, no está describiendo todas las acciones de Dios. Está explicando por qué si los israelitas son elegidos no se están salvando y dentro de eso está explicando por qué los eligió. Y su elección no depende de ningún mérito en particular o acción alguna de los israelitas para ganarse esa elección. Ya viene desde el principio de la carta diciendo que la salvación es en Cristo, por la fe, no por la elección arbitraria de Dios en escoger a algunos y a otros no para que aceptaran a Cristo. En el cap. 9 no está explicando la salvación. Tampoco está explicando que el decreto de Dios es el que hace que todo ocurra como ocurre. Los que necesitan la predestinación necesitan hacernos creer que ese pasaje dice eso.

En el de Filipenses ya en la sección 1 hable de él, pero vamos a repasarlo. Fil 2.13, Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad, los que necesitan la predestinación lo van a usar para probarte que tus decisiones son dictadas por Dios. Para no hacer aquí toda la exégesis de Filipenses, vayan a 1:6 en donde dice que es “la buena obra” y no “la salvación”, y luego en el 9 pide en oración el que “vuestro amor abunde más y más en ciencia y todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo.”. Está hablando no de la salvación sino del proceso en donde Dios y ustedes actúan para completar lo que Dios quiere en uds. para el día de Cristo. En el 27 da una lista de tareas; “comportéis, estáis firmes, combatiendo” y esto es indicio de salvación, no la causa de la salvación, y al decir que esto es de Dios, no es la salvación sino el que por uds. estar haciendo, enfrenten oposición. En el 29 cuando dice “es concedido, no solo que creáis en él”, no es que Dios te hace creer.  Dios proveyó a Cristo que es el autor de la fe, la causa de que creáis, pero no solo es la causa de que creáis, sino que también es la causa de que padezcáis por él. En el cap. 2 del 1-4 hay otra lista de deberes y luego pasa a describir que de la misma manera que Cristo se humilló y obedeció hasta alcanzar el propósito, de la misma manera uds. perseveren hasta que logren el resultado. En el 12 reafirma “como han obedecido aun en mi ausencia, ocupaos en las listas para completar el proceso “con temor y temblor”; no de perder la salvación, que no es tema en la carta, sino en el proceso. Entonces viene el 13, “Dios produce el querer como el hacer”; no el arrepentirse y creer para salvarse como los calvinistas quieren usar este texto, Dios produce en los salvos el querer y hacer todo eso en lo que se tienen que ocupar para completar el proceso para el día de Cristo. Y en el 14 sigue la lista. En el 15 nos da la meta. “ser irreprensibles y sencillos, sin mancha. La meta no es salvarnos. Ya eso se logró en Cristo.  Si se salvan o se pierden no es el tema de la carta. Es si van a lograr en Cristo todo lo que él ha propuesto para los salvos. El 13 no tiene nada que ver con que si Dios pone o no pone el deseo de salvarse en los perdidos o elegidos o en el que sea.

El de Efesios ya hice la exegesis en la sección anterior. Así que, en esta sección de Berkhof, el prepara el camino para que cuando presente el decreto lo aceptemos como obvio.

¿Como Berkhof nos introduce la doctrina del Decreto?

“La teología reformada insiste en la soberanía de Dios en virtud de la cual él ha determinado soberanamente desde la eternidad todo lo que tiene que acontecer y ejecuta su soberana voluntad en toda su creación, tanto la natural como la espiritual, de acuerdo con su plan determinado. Esta teología concuerda plenamente con Pablo cuando dice que Dios "hace todas las cosas según el consejo de su voluntad", Ef. 1: 11. Esa es la razón perfectamente natural para que al pasar de la discusión del Ser de Dios a la de las obras de Dios comencemos con un estudio de los decretos divinos. Este es el único método teológico adecuado.” Aunque ya vimos que Pablo no está hablando de como Dios está haciendo que todo ocurra, los que necesitan la predestinación quieren que siempre entendamos que Pablo en ese texto nos está dejando establecido que el decreto es la explicación de todo lo que ocurre. Luego pasa a explicar por qué las otras teologías fallan en no darle la importancia a los decretos que solo la teología reformada le da y por eso es la más adecuada.
Luego pasa a enumerar los términos usados en la Escritura para la palabra decreto. Va a citar las palabras etsá (Strong’s 6098) que se traduce consejo en Job 38:2, sod (Strong’s 5475) que se traduce secreto en Jer. 23:18, mezimmah (Strong’s 2161) de la raiz zamman que se traduce pensar en Jer. 4:28, kjafets (Strong’s 2656) que se traduce voluntad en Isaías 53.10 y agradar en Sal. 51:19 como ejemplos de que Dios decretó todo el acontecer del universo de antemano.En el NT va a citar la palabra boule (Strong’s 1012) traducida consejo en Hec. 2:23 y 4:28 y Heb.6:17, thelema (Strong’s 2307) que se traduce voluntad en Ef. 1:11, eudokia (Strong’s 2107) que se traduce agradar en Mat. 11:26. Casiodoro de Reina que era calvinista, no tradujo ninguna de esas palabras como decretar o decreto. Cuando usó decreto, fue para referirse a los decretos y mandamientos de Jehová o de los soberanos de la tierra o para una orden de juicio de Dios sobre los hombres. En ningún texto se usa decreto o decretar para describir el decreto absoluto de Dios desde la eternidad para que todo ocurriera de manera predeterminada. Pero en la hermenéutica calvinista hay que añadir o dar por sentado que cuando leemos que Dios ha decretado algo es que todo lo que ocurre, ha ocurrido o va a ocurrir es porque Dios lo ha decretado desde antes. Cuando leemos que Dios interviene o profetiza que va a intervenir soberanamente en algún acontecimiento es porque Dios interviene en cada acontecimiento y nada acontece fuera de su control. Cuando leemos que Dios predestinó algo tenemos que entender (según ellos), que Dios predestinó todo. Cuando leemos que Dios eligió algo a a alguien para algo tenemos que entender que todo ocurre porque Dios lo eligió para que ocurriera.

Por eso digo que los calvinistas deben de hacer como los Testigos de Jehová, traducir la Biblia de tal manera que la gramática y la semántica describan los conceptos calvinistas porque la gramática y semántica griega y hebrea no proveen para sustentar sus definiciones.